Me pregunta una buena amiga ‘Oye, y si sólo te has acostado con mujeres, ¿eres virgen hasta el fin de los tiempos?’. Entre risas y albariño le negué rotundamente con un ‘Por supuesto que no, eso de la virginidad es una gilipollez’.

Mientras pasábamos la noche arreglando el mundo yo seguía enganchada en su pregunta.

Desde las religiones hasta la gran diva Madonna, la virginidad al parecer está en boca de todos. Ya desde tiempos adolescentes temíamos tanto quitarnos la etiqueta y decir eso de ‘’yo ya la perdí’, como llevarla a hombros y ser la diana de burlas de los chulos de tu clase, ‘esta es una frígida’. En la adultez temprana sorprende y más adelante llega a fascinar e incluso muchos la buscan, buscan algo así como touch for the very first time. Algunos especímenes se reconstruyen el himen y otros simplemente fantasean interpretando roles bajo sábanas con sus compañeros de alcoba. Lo que digo, like a virgin.

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El concepto virgen/virginidad ha sido utilizado, mangoneado y ninguneado desde tiempos muy lejanos. Signo de pulcritud, belleza y delicadeza para muchas religiones, esas mismas religiones que te hacían y hacen sentir culpable si aceptas relaciones sexuales antes del matrimonio. ‘Por ahí no cariño, sólo por detrás hasta que nos casemos’ menudos hipócritas estáis hechos.  Por las connotaciones acuñadas al concepto han llegado incluso a dar muerte a más de una si no manchaban de sangre los delicados pañuelos de seda blanca. Otra atrocidad más que se sube al carro de la ignorancia, ignorancia de no saber que eso que llamamos himen no es universal. Muchas mujeres nacen sin ello y a muchas simplemente se nos rompió algún día montando en bicicleta.

La virginidad está sobrevalorada y sobreexplotada. Si nunca te han llegado a penetrar ¿podríamos decir que esa persona es virgen? Pues yo creo que no. Todo lo que conlleva a su alrededor el tema de ‘ser virgen’ genera miedos, ansiedad y vergüenza. Cualquier experiencia sexual sea la primera, la quinta, con alguien o sólo, son eso, experiencias sexuales. No quiero restarle importancia a ese primer contacto íntimo pero ni mucho menos voy a hablarte de ello como una experiencia nirvánica (si es que este adjetivo existe). Sólo será el comienzo de tus contactos con otras personas, y sí, será un desastre porque debe serlo, porque es un juego de exploración que irás perfeccionando, un juego para aprender de ti y de otros, y por supuesto y un juego cuyo fin último es disfrutar del placer, eso siempre, que no se te olvide.